ACNÉ

ACNÉ

El acné vulgar o polimorfo juvenil se caracteriza por su carácter inflamatorio crónico y progresivo. Al principio las lesiones son los clásicos comedones abiertos o cerrados, conocidos como “puntos negros”, y el resto de lesiones, pápulas o “granos rojos”, pústulas o “granos de pus” y nódulos, lesiones profundas y de mayor tamaño que pueden ser muy dolorosas.

Se presenta en el 85% de los adolescentes. En las niñas aparece antes que en los niños, siendo a los 12 años el pico de máxima incidencia. En los niños es más frecuente (hacia los 16 a 19 años), aparece más tarde, y suele ser más grave. Las niñas suelen acudir antes para recibir tratamiento, lo que también hace que no evolucione a formas más graves. Para llegar al acné es necesario que haya un aumento en la producción de sebo o grasa, pero también que su composición esté alterada. Al mismo tiempo, aumenta el número de células que fabrican queratina en el folículo pilo-sebáceo, y cuando aparecen las bacterias, se produce la inflamación, dándose las condiciones para que brote el acné. Hoy día están bien estudiados todos estos fenómenos, aunque su descripción queda fuera de los límites de un artículo de divulgación.

Tipos de acné

El acné evoluciona en fases progresivas:

  • 1ª fase. Acné de grado I o leve. Predominan los comedones abiertos y cerrados, localizados por lo general en frente y mejillas.
  • 2ª fase. Acné de grado II o moderado. Aparecen las pústulas que se distribuyen junto a los comedones y pápulas superficiales de la 1ª fase.
  • 3ª fase. Acné de grado III o severo. Aparecen los nódulos, normalmente muy dolorosos, distribuidos entre el resto de lesiones. Suele haber enrojecimiento de la piel, y se puede ver hinchada. Hasta esta fase las lesiones bien tratadas pueden ser reversibles y si no hay excesiva manipulación por parte del paciente, no dejará cicatrices o será, discretas.
  • 4ª fase. Acné de grado IV, muy severo o grave. Las reacciones inflamatorias que tiene lugar alrededor de los nódulos, produce quistes que siempre dejarán cicatrices.

Además de estas fases, hay una forma especialmente grave de acné, el acné conglobata, donde los quistes se comunican unos con otros, produciendo abscesos que se abren hacia la superficie de la piel, drenando el contenido de pus a través de fístulas. Es el que produce cicatrices más extensas y profundas. Las lesiones del acné no quedan limitadas solamente a la cara, pueden extenderse a otras regiones como espalda, hombros y parte superior del pecho.

El acné de la edad adulta

En la adolescencia el acné es más frecuente en los varones, pero a partir de los 25 años es mucho más frecuente en las mujeres. Las características principales de este tipo de acné es que las lesiones, por lo general de tipo inflamatorio, afectan a la cara en su mitad inferior y al cuello en las zonas altas y laterales; mientras que suele haber comedones en la frente y en el mentón. A estas lesiones se suman las cicatrices, tanto por el mayor tiempo de evolución del acné como por la manipulación de las lesiones. Muchas veces el acné empeora cuando va a llegar la regla. Este tipo de acné puede estar relacionado con ovario poliquístico, obesidad, infertilidad y mastopatía fibroquística.

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