Celulitis

Un tratamiento lógico y eficaz se impone

Celulitis es el término que comúnmente empleamos para referirnos a la patología estética que se caracteriza por alteraciones en la piel, tejido conectivo, tejido celular subcutáneo y sistema microcirculatorio.

Es la patología estética predominante porque pocas mujeres se ven libres de ella en un momento determinado de su vida.

A su vez es una patología maltratada en muchos aspectos porque el diagnóstico no siempre lo realiza el médico y tampoco suele realizar el tratamiento.

En nuestros centros, diagnóstico y tratamiento son exclusivamente médicos.

La aparición del aspecto “acolchado” o de “piel de naranja” requiere de un tiempo en el que se distinguen varias fases de evolución:

  1. Celulitis grado I. Se produce aumento de la permeabilidad vénulo-capilar en los vasos dérmicos dando lugar a salida de líquido y proteínas que se interponen entre los adipocitos y fibroblastos produciendo una sobrecarga linfática. Estos cambios son responsables, en parte, de la pesadez de piernas y de la pastosidad al pellizcar la piel. En la Termografía aparece como un moteado de bordes difusos que corresponde a las áreas hipotérmicas, es decir peor irrigadas. Esta fase responde muy bien al tratamiento y se resuelve siempre.
  2. Celulitis grado II. Esta fase es más exudativa, con más edema. El edema desplaza las fibras conjuntivas y las terminaciones nerviosas, lo que provoca dolor. A su vez se produce aumento y engrosamiento de las fibras reticulares alrededor de los capilares y de los adipocitos. En la piel hay un aumento de la sensibilidad dolorosa, incluso con el roce. En esta fase pueden aparecer estrías. La pastosidad de la piel aumenta y la elasticidad disminuye. La Termografía muestra un mayor de áreas hipotérmicas con bordes más delimitados y el moteado es más evidente. Todavía se puede tratar con éxito.
  3. Celulitis grado III. Los adipocitos alterados quedan englobados y aislados en micronódulos (no mayores de 200 micrómetros), rodeados por una cápsula propia de fibras escleróticas. Los intercambios metabólicos son más difíciles por la alteración de la matriz intercelular y se almacenan sustancias de desecho. El dolor en la zona puede persistir o empezar a ser poco importante por la afectación de las fibras nerviosas. La piel de naranja es evidente. La Termografía se caracteriza por la aparición de “piel de leopardo”, manchas hipertérmicas que corresponden a estancamiento vénulo-venular, bien delimitadas como puntos calientes entre las regiones frías. El tratamiento es posible pero resolver esta fase con éxito será más difícil y llevará tiempo.
  4. Celulitis grado IV. La compresión de vasos y nervios conlleva una alteración muy importante del tejido conectivo. Los micronódulos se agrupan en macronódulos. A la palpación se nota la discontinuidad del tejido celular subcutáneo y se aprecian sobre planos profundos nódulos que pueden llegar a tener el tamaño de un grano de arroz. Cuando se aprietan entre los dedos se provoca un dolor vivo que persiste un tiempo después (pinch test). La piel puede presentar una notable flacidez, con más o menos edema. En la Termografía aparecen auténticos agujeros negros (black holes) que pueden confluir unos con otros, son zonas muy hipotérmicas que expresan el sufrimiento circulatorio que padecen. El tratamiento será largo y difícil.

Entre los factores que predisponen a la aparición de celulitis se pueden citar muchos, siendo los más importantes:

  • Sexo femenino.
  • Genética. Antecedentes familiares. Si en la familia hay mujeres con celulitis hay más probabilidad de tenerla.
  • Mujeres blancas y negras, sobre todo la población mediterránea. Menos en mujeres asiáticas.
  • Hormonas. Aparece o aumenta ligada a los cambios hormonales: pubertad, embarazo, menopausia, toma de anticonceptivos, tratamiento con corticoides. También es característico que aparezcan en enfermedades como Diabetes tipo 2, obesidad, sobrepeso o síndrome de ovario poliquístico cuyo nexo común es el aumento de la insulina y la resistencia a la misma.
  • Hábitos tóxicos: Consumo de tabaco, alcohol, cafeína, dulces y comidas muy condimentadas. entre otros.
  • Insuficiencia venosa (varices) y linfática.
  • Sedentarismo, estrés, trastornos afectivos, falta de sueño o ropas muy ajustadas entre otros.

Antes del tratamiento

Es fundamental realizar una historia clínica completa para identificar momento de aparición, tratamientos realizados sean médicos o no y factores predisponentes.

El diagnóstico es potestad del médico y comienza con una inspección detallada para localizar zonas problema, grado en que se encuentra, procesos asociados como varices, o descartar otras patologías.

La celulitis puede aparecer en numerosos lugares: zona alta de la espalda (giba celulítica), zona baja de la espalda (zona supraglútea), glúteos, brazos, región gástrica, abdomen, flancos, caderas, muslo en zona lateral, anterior, interna y posterior (casi siempre olvidada), rodillas (puede haber una auténtica masa celulítica que incluso las deforma), pantorrillas y tobillos.

La prueba diagnóstica que más puede ayudar junto a todo lo anterior a evaluar el grado de celulitis es la termografía de contacto de alta resolución. Es la prueba que fue puesta punto por los doctores Merlin y Curri. Como hemos visto en la clasificación de la celulitis hay una perfecta correlación entre la histopatología, la clínica y la termografía. Además es una prueba que puede repetirse las veces que sea necesario para valorar la evolución y eficacia del tratamiento. De hecho salvo la ecografía, no disponemos de ningún instrumento de valoración tan eficaz, a pesar de lo cual es muy poco utilizada y poco conocida.

Imprescindible descartar otras patologías, como exceso de cortisol, alteración del tiroides u otras, antes de empezar a tratar.

Tratamiento

Todas las medidas que tomemos son útiles y se refuerzan unas a otras. No hay que olvidar que muchas personas que acuden a nuestras consultas pueden venir con diagnósticos incompletos, la mayoría sin análisis recientes, y lo que es peor con tratamientos mal realizados o insuficientes si proceden de centros de estética sin médico al cargo.

En el tratamiento contemplamos de un modo general, no hay que olvidar que los tratamientos son individuales, los siguientes apartados:

  1. Medidas higiénico-dietéticas:
    • Nutrición: Es una medida al alcance de cualquiera, y es bien conocido que una alimentación correcta con un buen balance de nutrientes. Los azúcares rápidos, café, tabaco y alcohol deben suprimirse o limitarse. La regularidad en los horarios de las comidas y una buena hidratación mejorará el problema. En las personas con sobrepeso u obesidad, ambas patologías deben corregirse si queremos tener éxito.
    • Actividad física: Debe practicarse con regularidad y constancia. Caminar, nadar, bicicleta, aerobic de bajo impacto son buenos ejercicios para mantenerse en forma y mantener la celulitis a raya.
    • Estrés: Limitarlo o suprimirlo. Hay que tener una filosofía de aprender a tolerar lo que es inevitable. Para esto último puede ser necesario que alguien nos ayude y enseñe.
    • Hábitos posturales: Sentarse correctamente, no permanecer de pie y si se ha de hacer caminar, igual que evitar estar sentado y con las piernas cruzadas.
    • Estreñimiento: Debe ser corregido con aporte de fibra natural suficiente en forma de vegetales crudos, verduras, frutas, hortalizas y legumbres. Puede ser necesario el tratamiento con fibra y lactobacilos, e incluso la hidroterapia de colon.
  2. Fitoterapia: El mundo vegetal ofrece una amplia gama de principios activos muy adecuados para el tratamiento de la celulitis. Desde el principio en nuestras clínicas hemos empleado la fitoterapia como tratamiento complementario y, a veces único, con buenos resultados. No obstante conviene aclarar que solo prescribimos extractos purificados (por tanto principios activos concentrados) de alta calidad. Así Ruscus aculeatus, Melilotus officinalis, Gingko biloba, Vaccinum myrtillus, Camelia sinensis, Harpagophitum procumbens, Echinacea angustifolia, Centella asiatica, por citar sólo algunos de los extractos que podemos prescribir por vía oral, forman parte de nuestro arsenal terapéutico en las combinaciones más adecuadas a cada paciente.
  3. Cremas y geles: Como tratamiento local para realizar en el domicilio por la paciente, aplicándolas una o dos veces al día con un suave masaje. Son eficaces pero es necesario el tratamiento oral con fitoterapia en extractos, y esta eficacia se ve reforzada si realizamos peeling corporal porque al eliminar capa córnea penetran mejor las cremas.
  4. Drenaje linfático manual: Mejora el retorno venoso y linfático, arrastra toxinas, posee acción sedante y descongestiva, estimula el sistema inmunológico y reduce la inflamación secundaria al estancamiento circulatorio. Nosotros desaconsejamos los masajes intensos porque en muchas ocasiones se practican con demasiada intensidad y se pueden romper los retináculos de la piel, tractos conjuntivos de sujeción que la mantienen en su sitio, dando lugar a depresiones, irregularidades y flacidez.
  5. Mesoterapia: Sigue siendo el patrón de referencia en el tratamiento de la celulitis porque es el único tratamiento que actúa sobre las causas y las consecuencias. La posibilidad de elegir y combinar los diferentes medicamentos aprobados para su uso en consulta hace que sea un tratamiento versátil porque abarca diferentes niveles:
    • Activa la microcirculación local por lo que mejora la oxigenación de los tejidos, elimina residuos del metabolismo y disminuye la acidosis local.
    • Reduce la permeabilidad del sistema vénulo-capilar y el escape de líquido a la matriz extracelular lo que reducirá el edema.
    • Estimula la lipólisis y disminuye el contenido de grasa de los adipocitos.
    • Actúa sobre los fibroblastos permitiendo que trabajen produciendo fibras colágenas, reticulares y elastina de forma ordenada.
    • Reafirma la piel.
    • Restituye los impulsos tróficos procedentes de sistema nervioso neurovegetativo.

Los medicamentos son preparados inyectables homeopáticos procedentes de la Medicina Biológica y aprobados para su utilización en consultas médicas autorizadas. Su procedencia son las Oficinas de Farmacia y sólo pueden ser prescritos mediante receta médica y empleados por médicos titulados. Estos medicamentos inyectados según las normas de las Sociedades de Mesoterapia y con las adecuadas medidas asépticas y antisépticas carecen de efectos secundarios relevantes.

Las zonas que podemos tratar por sesión pueden ser varias para no alargar en exceso el tiempo de tratamiento. Por tanto en la misma sesión podemos actuar sobre brazos, abdomen, flancos, glúteos, muslos y rodillas. El tratamiento es muy soportable y hablamos de molestias leves más que de dolor, puesto que la técnica de inyección es muy rápida y muy depurada. La duración es variable en función del número de zonas tratadas, entre 10 y 20 minutos.

El efecto secundario más significativo son los hematomas, pequeños y de corta duración.

6. Carboxiterapia: Junto a la mesoterapia o por sí mismo es el tratamiento de elección cuando concurren flacidez y celulitis, adiposidad local y celulitis o en celulitis de grado III avanzado y grado IV.

Después del tratamiento

Finalizada la sesión se sellan las pequeñas punciones de las inyecciones con Nobecután, un antiséptico en spray que protege la piel de posibles contaminaciones.

Recomendamos no ducharse hasta transcurridas 12 horas y se desaconsejan baños en piscina o playa hasta al menos 72 horas. Aparte de esto se puede hacer vida normal.

Los hematomas, si se producen, tienen resolución espontánea dado su pequeño tamaño.

Las reacciones alérgicas son muy infrecuentes y si se presentan tienen un carácter local que, en contadas ocasiones, pueden requerir tratamiento. Siempre se resuelven y basta evitar la medicación responsable, tras realizar pruebas de alergia, para solucionar el problema.

Preguntas Frecuentes

¿Cuántas sesiones son necesarias?
El número de sesiones es variable. Depende de diversos factores: grado de celulitis, edad de aparición, edad de la paciente, zonas de distribución y otros factores acompañantes que hay que tener presentes al elaborar la historia clínica. En líneas generales se puede hablar de 8 a 12 sesiones una vez por semana, y las mismas cada dos semanas antes de pasar a mantenimiento a razón de una sesión al mes o cada dos meses.
Había hecho mesoterapia en varias ocasiones con buenos resultados, pero tuve una depresión y me descuidé algunos años. Cuando quise hacer mesoterapia de nuevo me aconsejaron una liposucción y acepté. El problema es que me veo la piel peor que antes y me proponen una nueva intervención. ¿Hay otras soluciones?
Si hay celulitis lo correcto es hacer mesoterapia porque es el único tratamiento que va dirigido contra las alteraciones que suceden en la celulitis. Si por el contrario, lo que se han producido son retracciones y esto se traduce en una piel desigual puede requerir tratamiento para eliminar esas bridas. Normalmente lo primero y aconsejado es tratar la celulitis, incluso aunque la liposucción estuviera indicada por exceso de grasa en alguna región concreta.
Cuando hago dieta me cuesta perder peso, incluso hay semanas que hago bien el régimen que me han puesto y gano peso. Me han propuesto hacer infiltraciones porque eso me ayudaría a adelgazar. ¿Es eso cierto?
La mesoterapia es un tratamiento local y sus resultados son locales y no generales. Por ello sólo puedo ayudar en las zonas en que se está infiltrando, pero de ningún modo es una alternativa a una dieta bien planificada. Esto último es lo que nos va a modificar el peso haciendo que se pierda la grasa en cualquier localización, las infiltraciones ayudarán en las zonas que lo requieran, siendo un tratamiento complementario en el caso de sobrepeso u obesidad y un tratamiento excelente en las zonas con celulitis.
Soy una persona obesa, mi peso es de 114,5 kilos. Me ha dicho que soy diabética, aunque no me pincho insulina, sólo tomo unas pastillas. También tengo problemas de tensión alta y me estoy medicando. Y además tengo depresión para la cual me medico y el psiquiatra me aconseja no hacer dieta. Pero yo quiero quitarme estos kilos de encima. ¿Me puede ayudar la mesoterapia?
En su caso la recomendación no puede ser otra más que la de seguir una dieta estudiada para su caso particular y conducida por un médico. Si la dieta es adecuada y hay vigilancia médica no tiene porque estar contraindicada, al contrario porque se beneficiaría mucho al perder el exceso de grasa, incluso el estado de ánimo mejora de forma importante. Lo que no estaría indicado es practicar sólo mesoterapia.
Tengo 22 años, me veo celulitis pero mi esteticista me aconseja masajes y un tratamiento con algas y me comenta que si me pincho después tendré más. ¿Esto es correcto?
Por supuesto que no es correcto. Si el diagnóstico es de celulitis masajes y algas pueden ser un complemento pero el tratamiento correcto es la mesoterapia. No hay que olvidar que la mesoterapia funciona mejor cuanto más precoz es el tratamiento. La celulitis es un problema crónico y requerirá cuidados diferentes en etapas y grados diferentes, pero nunca se resolverá si el tratamiento es parcial. Con las medicaciones disponibles y utilizadas correctamente no se producen efectos de rebote. No hay que confundir efecto rebote con aumentos importantes de peso, tratamientos inadecuados o el propio curso evolutivo de la celulitis si no se contemplan tratamientos de mantenimiento. Además el seguimiento puede hacerse mediante termografía, la mejor técnica para seguir el problema.

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