Láser de doble acción

Potencia, versatilidad y seguridad

Clínica Alcolea, en su afán de mejorar las prestaciones que puede ofrecer a sus pacientes, presenta un nuevo equipo láser que lo hace único en nuestro entorno, pues aúna en el mismo aparato dos láseres que pueden trabajar independientes o asociados. Esto confiere al equipo unas posibilidades muy superiores, que el resto no posee.

La palabra “láser” procede del inglés “Light amplification by stimulated emission of radiation” (luz amplificada por emisión estimulada de radiación).

Uno de los láseres es de dióxido de carbono (CO2) que, desde 1980, ha demostrado ser el tratamiento de elección en la mejora del fotoenvejecimiento, arrugas de todo tipo y cicatrices de acné. El láser de CO2 elimina de forma eficaz y muy controlada las capas cutáneas externas dañadas, favorece el desarrollo de una nueva epidermis y aumenta la producción de nuevo colágeno en la dermis.

El otro láser es un Nd:YAG, del inglés “neodymium: yttrium aluminium garnet”, que produce una emisión láser al dopar con neodimio un cristal de una variedad de granate. Es un láser muy versátil con numerosas aplicaciones clínicas, como depilación, tratamiento de varices pequeñas y medianas, manchas vasculares en la cara, fotorrejuvenecimiento, tratamiento del las rojeces de la rosácea y de las alteraciones de color rojo y manchas marrones en el cuello y escote.

Antes del tratamiento

La preparación del paciente antes del tratamiento puede ser muy diferente, en función del problema que presente.

Puede ser aconsejable que no haya tomado el sol en el último mes, o que necesite cremas acondicionadoras de la piel, o que sea necesaria la aplicación de anestesia, en crema o mediante inyección. En cada caso concreto se aconsejará lo adecuado a cada paciente.

Tratamientos

Los tratamientos que realizamos con láseres son precisos, con excelentes resultados y con menores riesgos de complicaciones que con los medios tradicionales.

Entre los numerosos tratamientos son destacables los siguientes:

  • Lesiones de los vasos sanguíneos:
    • Hemangiomas, son las alteraciones más frecuentes de la infancia, la mayoría aparecen como lesiones únicas y con frecuencia en cara y cuello. Las posibilidades de que se ulceren, sangren, se infecten o dejen cicatriz hace que sea preciso tratarlos.
    • Manchas en vino de Oporto, son malformaciones capilares, de extensión variable de pocos milímetros hasta afectar zonas extensas de la cara o del cuerpo.
    • Telangiectasias faciales, vasos capilares dilatados en las alas nasales y en las mejillas. A veces se presentan como arañas vasculares.
    • Poiquilodermia de Civatte, se ve como una pigmentación marrón reticulada con telangiectasias en la parte inferior de la cara, cuello y escote.
    • Rosácea, cursa con telangiectasias, a veces muy evidentes, en su primera fase.
    • Lagos venosos, a modo de varices de color azulado que aparecen en personas mayores.
    • Angiomas cereza o punto rubí, lesiones rojo intenso, pequeñas y bien delimitadas que crecen con la edad, pueden ser muy abundantes.
    • Malformaciones linfáticas que pueden presentarse como ampollas de color claro (huevos de rana).
    • Varices de las piernas, tanto azules, moradas o rojizas.
  • Lesiones pigmentadas:
    • Lentigos, las manchas marrones habituales reciben este nombre. Pueden ser muy numerosos y estar en piel pero también en labios.
    • Manchas café con leche, llamadas así por su especial coloración, pueden ser únicas o múltiples.
    • Verrugas seborreicas, de aparición en la edad adulta que pueden llegar a ser muy numerosas.
    • Nevus, a modo de pequeños tumores que hacen relieve. Pueden ser pigmentados o no.
  • Lesiones verrucosas:
    • Verrugas vulgares en cualquier localización. Por los resultados es el tratamiento de elección en las verrugas de los pies.
    • Condilomas, a modo de verrugas en la región perineal.
  • Lesiones precancerosas y cánceres cutáneos:
    • Queratosis actínica, pequeñas elevaciones de la piel de color rosado, con descamación, de tamaño menor a 1 cm, en zonas muy expuestas al sol. Su importancia es que pueden progresar a carcinoma epidermoide (CE).
    • Queilitis actínica, descamación continuada casi siempre en la mucosa del labio inferior. También tiene riesgo de CE.
    • Carcinoma basocelular, es el cáncer de piel más común. Suele aparecer como una placa rosada, irregular, con bordes elevados y erosiones o costras en la zona central. Muchas veces en la piel que más sol recibe.
    • Carcinoma epidermoide, más escamoso que el anterior. Requiere biopsia cutánea y posee capacidad de producir metástasis.
  • Rinofima, se asocia con una etapa avanzada en la evolución de la rosácea que se caracteriza por crecimiento de un tejido alterado en la nariz con múltiples telangiectasias.
  • Fotoenvejecimiento, inducido por las exposiciones repetidas al sol. Se manifiesta por arrugas superficiales y profundas, flacidez cutánea, piel apergaminada que cuando el envejecimiento se hace más acusado la piel aparece muy adelgazada, seca y rugosa, con telangiectasias. Más evidente alrededor de los ojos y de los labios, entrecejo y surcos nasolabiales. Las zonas más dañadas pueden trabajarse de forma aislada del resto.
  • Cicatrices de acné, suelen responder de forma espectacular al láser, sobre todo las cicatrices de tipo atrófico con bordes elevados. Responden peor las profundas, “en sacabocados”.

Después del tratamiento

Como acabamos de ver, las lesiones que se tratan son muy variadas y su proceso de curación también varía de unas a otras. Esto significa que las indicaciones de cremas, geles o apósitos se irán indicando en función del tipo de lesión, extensión o localización.

En unos casos dejaremos que cicatrice sin costras, para no dejar marcas. En otros la cicatrización será con costras mínimas. Y, por último, en algunos no habrá proceso de cicatrización porque la energía láser habrá actuado en el interior sin lesionar la piel.

Preguntas Frecuentes

Soy varón de 57 años de edad. Acudí al dermatólogo porque notaba que tenía unas manchas de color sonrosado que se descamaban y volvían a salir. El médico de cabecera ya me había dado cremas que no me hicieron efecto. Las tengo sobre la zona lateral de la cara, más en el lado derecho. Con el tratamiento del dermatólogo noto mejoría pero muy lenta. ¿Me serviría el láser?

Por la descripción podría tratarse de una queratosis actínica. En ese caso tenemos el láser más apropiado para tratar su problema de forma satisfactoria. No obstante debemos tener certeza diagnóstica, y en caso de duda, se realizaría una biopsia previa.

Tengo 35 años, soy mujer. Hace 1 año que estoy en tratamiento con láser, me han hecho 6 sesiones en la cara, en concreto en las zonas laterales de la nariz por unas venitas que se me notaban y también en la mejilla izquierda. Reconozco que han mejorado, pero no se quitan. ¿Qué me aconseja?

Aunque parezca extraño, estos casos son comunes. Me gustaría evaluar su caso personalmente, pero puedo añadir que cuando no obtenemos los resultados esperados, suele deberse a una mala elección del láser. Ni todos los láseres son iguales, ni tienen la misma potencia, ni poseen la misma longitud de onda (porque la penetración y la absorción de la luz láser dependen directamente de ella). Cuando estamos utilizando los aparatos y los conocimientos apropiados, los resultados han de ser buenos.

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