Obesidad

Adelgazar con salud y mantener el peso es posible

La obesidad es la enfermedad metabólica más frecuente del mundo occidental. Se define como el aumento de la masa grasa y en consecuencia como incremento del peso corporal.

El sobrepeso y la obesidad predisponen al padecimiento de enfermedades potencialmente graves como enfermedad cardiovascular e hipertensión arterial, aumento de colesterol y triglicéridos, lo que puede traducirse en infarto de miocardio y embolia cerebral, desarrollo de diabetes en el adulto y aumento de sus complicaciones, deterioro más rápido de la artrosis, facilidad para desarrollar varices, aumento de riesgo para determinados cánceres y, por último, una vida más corta (que algunas investigaciones cifran en 14 años menos).

Por todo ello en Clínica Alcolea nos tomamos la obesidad muy en serio. El seguimiento de nuestros pacientes es exclusivamente médico, siendo nuestra consulta individualizada para todos y cada uno de ellos. Más de 20 años de dedicación y la continua puesta al día nos avalan y estamos encantados de poner nuestros conocimientos y experiencia al servicio de la salud y el bienestar

Antes del tratamiento

En primer lugar se realiza una historia clínica y dietética completa, incluyendo los hábitos de nuestro paciente. Esto permite conocer las patologías que pueden acompañar a su problema de peso: hipertensión, hiperlipemias, etc. Se hace un registro de la medicación que la persona toma, incluso productos de herboristería.

Se pedirá una analítica sobre metabolismo con el perfil hormonal que corresponda. Si procede se harán análisis de intolerancia alimentaria, estudios genéticos, perfil antienvejecimiento, etc. Hoy es posible tener una información exhaustiva de nuestros pacientes a través de los análisis de laboratorio.

Se realiza una exploración médica y estética para evaluar distribución y conformación del tejido graso, celulitis, varices, estado de la piel, manchas, discromías, hidratación, etc. En función de los hallazgos se solicitarán pruebas como Eco-Doppler en caso de varices, radiografías, ecografías o resonancia nuclear en caso de patología dolorosa o se solicitará la colaboración de otro especialista.

Tratamiento

Después de todo lo anterior se prescribe la dieta más adecuada para nuestro paciente. Las dietas se basan en los estudios más actuales y en una mejor comprensión del tejido adiposo como órgano endocrino. El descubrimiento de hormonas como la leptina, adiponectina, resistina, además de citocinas inflamatorias ha hecho que nuestro enfoque del problema de la obesidad sea absolutamente científico, y que consideremos las dietas como las herramientas más poderosas para devolver el equilibrio a nuestro cuerpo.

Las dietas son fáciles y sencillas de realizar, con instrucciones precisas para la combinación correcta de alimentos. No hay una dieta única, sino que se utilizan diferentes tipos con combinaciones distintas de alimentos para que los pacientes encuentren variedad y no se cansen de comer siempre lo mismo.

A modo de ilustración hablaremos de diversos grupos de dietas, sin pretender dar una visión completa de todo lo que hacemos:

Dietas de Clínica Alcolea desarrolladas durante más de veinte años por el Dr. Alcolea, han ido incorporando los avances de las últimas investigaciones en cantidad y calidad de nutrientes para un resultado óptimo en la pérdida de grasa, con buen mantenimiento de la masa muscular, al tiempo que permiten reducir presión arterial, corregir las alteraciones de lípidos (colesterol y triglicéridos), normalizar la glucemia (azúcar) y evitar o corregir estados de diabetes tipo 2 (diabetes del adulto que, en principio, no requiere insulina para el control metabólico) y, por último, regular el balance hídrico para evitar retenciones de líquidos. Por supuesto es nuestro objetivo lograr pérdidas de peso con la menor afectación de la calidad de la piel y, en consecuencia, no tener el aspecto envejecido ni aumento de la flacidez y de las arrugas que se producen con dietas mal seleccionadas y mal suplementadas.

Dieta de la Zona, creada por el Dr. Barry Sears, médico y bioquímico norteamericano, como un estilo de alimentación y de vida saludable que persigue un correcto equilibrio hormonal. El lema de la dieta es 40-30-30, es decir los aportes de macronutrientes serían el 40% de los hidratos de carbono saludables: verduras y frutas, el 30% de las proteínas magras: pollo, pavo, ternera y pescados y el 30% de las grasas monoinsaturadas: aceite de oliva, frutos secos y aguacate. Además en esta dieta es esencial el aporte de ácidos grasos omega-3 (igualmente pueden prescribirse como suplemento antiinflamatorio para cualquier otra dieta).

Esta dieta pretende mantener estables los niveles de insulina y glucosa mediante el control y equilibrio de eicosanoides, ácidos grasos que se comportan como hormonas y tienen un papel fundamental en nuestra salud porque a través de ellos podemos influir en los niveles de inflamación de nuestro organismo.

Dietas proteinadas para personas que deseen resultados rápidos en tiempos relativamente cortos. En estas dietas se sustituyen las comidas habituales por preparados con proteínas de gran calidad y alto valor biológico, que son fácilmente asimilables por el organismo, con el objeto de proteger la masa muscular y forzar el consumo de la grasa. Estas dietas requieren una correcta prescripción y vigilancia médica.

Dietas hipotóxicas, indicadas no sólo en pérdidas de peso sino en todas aquellas situaciones que se acompañan de toxicidad alta y mantenida en el organismo, normalmente enfermedades crónicas, todo tipo de artritis, fibromialgias, enfermedades inflamatorias intestinales, y enfermedades renales entre otras. En estos casos la elección de alimentos de baja toxicidad, alcalinos y de fácil asimilación pueden ser claves en la lucha de las enfermedades citadas y ocupan un papel primordial en los tratamientos del cáncer.

Dietas de detoxificación, empleadas de forma puntual y de corta duración para depurar toxinas que se van acumulando a nivel intestinal, hepático, renal o piel por citar algunas localizaciones frecuentes. Suelen ser de indicación obligada en todos los casos positivos de Intolerancia Alimentaria que suele darse en el llamado Síndrome del Intestino Permeable. No basta sólo con retirar los alimentos en rojo que, dicho sea de paso, suele ser la práctica más habitual. Se debe realizar el tratamiento correspondiente que fuerza la eliminación de dichas toxinas tanto si son circulantes o ya están depositadas. Por supuesto es fundamental el tratamiento de sellado para impermiabilizar de nuevo el intestino.

• Dietas que acompañan los tratamientos de obesidad y enfermedades degenerativas como la artrosis, basados en los descubrimientos del metabolismo del ácido aspártico y de la glicina a través de las investigaciones del Instituto del Metabolismo Celular.

Después del tratamiento

Desarrollamos el mantenimiento paso a paso con nuestros pacientes y continuamos viéndolos y apoyándolos a lo largo del tiempo para que su esfuerzo no haya sido en vano. En líneas generales, un paciente que termina su pérdida de peso tiene todas las posibilidades a su favor para mantenerlo.

Mantenerse en el peso después de un tratamiento que suele llevar un tiempo más o menos largo es el ideal. Cierto que para verse cumplido es necesario adquirir una visión más exacta del funcionamiento de nuestro cuerpo y el porqué de la elección de unos alimentos y no otros.

El objetivo es cambiar hábitos de vida para mantener peso y salud y, por supuesto, poner en la cesta de la compra, obviamente no lo que nos dice la industria alimentaria a través de la televisión que debemos poner sino lo que es saludable y beneficioso para nuestro cuerpo y nuestra mente.

Preguntas Frecuentes

¿Qué posibilidades tengo de lograr el objetivo de perder la grasa que me sobra si ya he hecho numerosas dietas?
Ésta suele ser la situación habitual, personas que han hecho muchos intentos en su pérdida de peso. En la mayoría de las ocasiones esas dietas no cumplían los requisitos adecuados en cuanto a balance de nutrientes, lo cual se traduce en que pueden lograr pérdida de peso pero no a expensas de pérdida de grasa, sino de agua y de masa muscular. Lo primero implica una deshidratación y lo segundo un daño al tejido muscular. En el primer caso el agua se recuperará con lo cual aumentará el peso y en el segundo caso, la pérdida de masa muscular se seguirá de caída del gasto metabólico, esto supone una dificultad de primer orden para lograr reducir el peso.

Por tanto, es esencial la prescripción de dietas que respeten la masa muscular y que busquen pérdida de grasa. Además las últimas investigaciones apuntan a que una vez que se produce el incremento de peso hay un desequilibrio metabólico y hormonal que debemos restaurar si queremos que nuestro cuerpo funcione de forma adecuada.

Así que no sirve cualquier dieta para lograr este objetivo de pérdida de grasa, aunque muchas pueden lograr pérdida de peso.

¿Por qué me cuesta más trabajo perder peso cuanto más mayor soy?
La edad trae consigo cambio importante en la composición corporal. Uno de ellos es la progresiva pérdida de masa muscular, esto va a ralentizar nuestro metabolismo.

Por supuesto también influye la mala percepción de los alimentos que consumimos pues cada vez son menos naturales y hay un notable abuso de azúcares de alta densidad.

Así que lo importante es programar dietas que devuelvan el equilibrio perdido a nuestro sistema hormonal, en ese caso la pérdida de peso es posible a cualquier edad.

Si tengo la glucosa elevada y me sobran unos kilos, aunque no tomo medicamentos ¿cómo me puede ayudar la dieta?
La dieta es fundamental en esta situación y se debe actuar sin pérdida de tiempo. Debemos lograr el equilibrio de una hormona llamada insulina que se produce en el páncreas, esto se consigue con dieta y suplementación de omega 3, así se normaliza la glucosa y se puede perder peso.
En mi último embarazo engordé 23 kilos y he pasado un año para perderlos. Ahora quisiera quedarme embarazada de nuevo pero no me gustaría engordarme tanto, ¿es posible hacer dieta durante el embarazo?
Por supuesto que es posible hacer dieta y más si la ganancia de peso resulta excesiva. Mientras el balance de macronutrientes (carbohidratos, proteínas y grasas) sea correcto y el balance de micronutrientes (minerales, vitaminas y oligoelementos) tenga en cuenta las necesidades de la gestante no hay inconveniente en seguir dieta. Si además hay alteraciones en el embarazo, aparece hipertensión u otra patología asociada al aumento de peso se puede y se debe actuar con dieta, lo que redundará en beneficio de la madre y el hijo.

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